domingo, 15 de enero de 2017

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Lunes seriéfilos III

No tienes ni idea de lo que te estás perdiendo si no te has visto la primera temporada de Vice Principals:


Danny McBride (Pineapple Express, Your Highness) y Walton Goggins (que habíamos visto antes en The Hateful Eight) protagonizan esta divertidísima serie de la HBO. Es un poco bruta: palabras malsonantes, violencia gratuita... todo lo que un fan de McBride buscaría en su comedia.
La sipnosis de Filmaffinity es un resumen del primer capítulo, así que aquí os dejo una libre de spoilers: Dos vicedirectores de un instituto se alían en contra de la nueva directora del centro, en una conspiración que pronto se les va de las manos.


¡Bienvenidos a la tercera entrega de Lunes seriéfilos!

No es precisamente una serie, pero no sabía si meterla en película, total, que sólo voy a hacer una breve mención para recomendaros el documental de Netflix: Amanda Knox. ¿Recordáis aquella noticia de 2007 en la que una alumna de intercambio moría en Italia a manos de su compañera de piso? Pues no vais a olvidar esta hora y media, llena de imágenes de archivo y testimonios de la propia Amanda Knox, su por entonces pareja, del fiscal y el periodista que llevaron el caso.

Black Mirror ha vuelto y gracias a Netflix (que ha hecho una compra-rescate) podemos disfrutar no de tres ni un sólo (como ocurrió el año pasado) sino de seis episodios. En esta cuarta temporada, tenemos capítulos que pueden gustar más o menos, pero todos con la moraleja tecnológica con la que nos enamoró en 2011. En mi caso, he de admitir que hay dos capítulos realmente aburridos, dos regulares y dos que son una auténtica obra de arte: San Junipero y Shut up and dance (episodios dos y tres, respectivamente). Espero con ganas la quinta temporada y hago un llamamiento a Netflix para que recupere otra joya de Channel4: Utopia.

También a través de Netflix (son los tres euros mejor invertidos de cada mes) estoy reviviendo las aventuras de la que considero digna sucesora de The Office: Brooklyn nine-nine. Si no la has visto, ya estás tardando. Y si te gustó, te re-recomiendo mi otra comedia policíaca favorita: Angie Tribeca, la serie dirigida por Steve Carrell.

En el próximo capítulo de Lunes Seriéfilos: las mejores series de 2016.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Fantastic beasts and where to find them (2016)

En este tipo de películas, las franquiciadas, me veo en la obligación hacer una primera declaración. No me gustaría acostumbrarme a empezar con un aviso, pero hoy el odiómetro está en niveles muy altos y siento que, de un momento a otro, voy a empezar a hablar mal de la Rowling y la industria de las gallinas con huevos de oro. Y no, no me he equivocado de preposición, es que hay que tenerlos muy duros para producir semejante truño. Ahora sí, si eres fan de Harry Potter y/o te consideras un ser sensible: por favor, abandona la sala.

La segunda declaración es admitir que soy una muggle (o nomaj, en este caso): se han apagado las luces, se ha encendido la pantalla y donde debía haber magia, yo no he visto nada. 

Ocurre muchas veces que las expectativas te juegan una mala pasada, bien, no es ésta una de esas veces. Pese a que hubo un tiempo en el que seguí la saga, tanto literaria como cinematográfica, del niño mago, a día de hoy no he conseguido terminar ninguna. Simplemente perdí el interés.

Ahora bien: Animales fantásticos y donde encontrarlos. ¡Cuidado, spoilers! Pese a que no me considero una persona agresiva, pude verme gritándole al pobre Eddie Redmayne: "¡Espabila! Esta interpretación mitad Stephen Hawking / Einar Wegener, mitad cabretillo asustado, no está funcionando". Que sí, que es un señor que sólo se relaciona con animales y de ahí sus problemas de socialización, pero... ¿es en serio?

Si no ha funcionado con el pelirrojo, al menos podía encontrar el carácter que necesitaba en Collin Farrell. Él no podía fallarme. Sin embargo, su trama está muy diluida: tanto que, al terminar la película, con lo único que me he quedado es que también hay pedófilos entre los magos americanos. "Muchacho, vente al callejón, que te voy a enseñar cómo se coge la varita".

En la película, además de antihéroes, tenemos una historia que no se sostiene: la parte de capturar Pokémons es muy corta o demasiado larga, y la trama que realmente parecía interesante es justificadamente inexistente. ¿Quieres más? No te pierdas la segunda parte, y si va bien, la tercera, cuarta,... ¿dónde están las historias originales? He visto el calendario de estrenos en España para el próximo 2017 y todo es secuela, precuela y spin-off. Y para aquellas que ni así funcionan en taquilla, tenemos el reboot y el remake.

Quizá es que no soy el público objetivo de esta película y me equivoqué de sala. Quizá fuera la falta de acento británico, o de peleas con varitas láser. Puede que fuera porque ya había visto el final antes, en otra película. O porque me indignaba que el señor Scamander confundiera a un pequeño ornitorrinco con un animal fantástico. Fuera lo que fuera, hasta aquí hemos llegado.

martes, 15 de noviembre de 2016

The Neon Demon (2016)

Aviso: la siguiente entrada puede contener detalles que quizá quieras evitar antes de ver la película.

Nunca sabremos si fue Drive, Only God forgives, The Neon Demon o el conjunto de las tres películas las que hicieron de Nicholas Winding Refn un director de culto. Lo que sí es seguro es que esta última lo ha consolidado como tal y ya hay quien compara su onirismo al de David Lynch.

No he encontrado una sinopsis que llegue a convencerme del todo. No es una película sobre el frívolo mundo de la moda y la inexperiencia de una inmadura adolescente. Ni nos encontramos ante a una revisión del cuento de Blancanieves, cuya juventud y belleza provoca los celos de sus madrastras. Y, aunque, en esta película también hay una manzana difícil de digerir, el final difiere un poco del original y se torna en una cruda escena no apta para todos los públicos. El tono cómico, casi sarcástico, presente en este último tramo, recuerda a la novela Monstruos invisibles de Chuck Palahniuk. En la que el autor de El Club de la lucha obligaba a sus lectores a acompañar a una modelo sin mandíbula inferior en un viaje en carretera para vengarse de aquellos que alguna vez fueron crueles con ella.

Pero volvamos a The Neon Demon. Te guste más, menos o nada, una vez hayas visto los dos primeros  minutos, tienes que reconocer que la estética es impecable (y parte fundamental de la película). El director, consagrado como maestro de lo visual, se dirige al espectador con luces de neón rojas y azules que sirven de guía a lo largo de toda la película. Toda la trama se desarrolla a través de este juego de colores, mostrando cada punto contrapuesto bajo un foco u otro: lo viejo y lo nuevo, la envidia y la vanidad. Quizá este efecto sea más sobresaliente en las dos figuras del fotógrafo: primero conocemos es Dean, una suerte de fotógrafo amateur cuyo papel encargado de forjar la parte interior de Jesse, todo lo que conocemos de ella es a través de conversaciones con este fotógrafo de la persona; en segundo lugar, y anteponiéndose a Dean, está Jack, el fotógrafo del objeto: su interacción es puramente exterior, no habla con la protagonista, la adorna y retrata el mensaje de la película: "La belleza es lo más importante, el resto ni siquiera existe". La gestión de egos se magnifica en una esfera de surrealismo capaz de convertir a las modelos, Giggi y Sarah (las terribles madrastras), en vampiresas invisibles y sedientas; y a la protagonista en un Narciso moderno encerrado en su propio prisma.

- Do you want to be like them?
- I don't want to be them. They want to be me.

Durante este mes de noviembre, y tras retrasar su estreno, algunos cines españoles proyectarán esta película, que encarecidamente recomiendo ver en la gran pantalla. En mi caso no pude tener mejor escenario: la gala inaugural del Fancine de la Universidad de Málaga, en el cine Albéniz, acompañando los créditos iniciales con dos baterías en directo.


Recomendaciones para ver antes o después de The Neon Demon: La Piel que Habito (Pedro Almodóvar, 2011) y Black Swan (Darren Aronofsky, 2010).

martes, 9 de agosto de 2016

Cinema Paradiso (1988)

Cinema Paradiso llevaba años en mi lista de pendientes y esta tarde de domingo nos hemos rendido a ella. He tardado tanto tiempo en verla que ya no recuerdo quien me la recomendó, si acaso algún día me lee, quiero que sepa que tan sólo la primera escena ya había acertado. El paraíso me estaba esperando dispuesto a emocionarme: fui cómplice de las travesuras con Totó, aprendí de los errores con Salvatore, seguí ciegamente los consejos de Alfredo y, cuando terminó, amé el cine sobre todas las cosas.

"Hagas lo que hagas, ámalo como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño".